Mediante un lector RFID (identificador por radiofrecuencia) podemos leer la información que se encuentra almacenada en una tarjeta o etiqueta que está dotada de esta tecnología.

RFID es el acrónimo en inglés de radio frequency identification, y es ampliamente utilizada actualmente en el comercio y en la industria.

Esta tecnología se basa en un dispositivo compuesto por un chip y una antena que es capaz de almacenar determinada información (precios, datos personales, códigos, etc.) y transmitirla a distancia para que un lector RFID pueda interpretarla.

Las usamos a diario en forma de llaves de entrada para hoteles, controles de acceso a gimnasios, identificación y acceso a centros de trabajo, etiquetas de precios y sistemas antirrobo en comercio o en la identificación de mascotas, por ejemplo.

La lectura de la información se puede hacer sin contacto directo, a diferencia de las típicas tarjetas de banda magnética, ya que se transmite por ondas de radio, y se pueden captar hasta una distancia de 10 metros.

¿Es posible usar tarjetas de PVC baratas con lector RFID?

La identificación mediante RFID es muy útil para diferentes propósitos como son la identificación, inventario, control de stock, control de accesos, etc.

Para todos estos fines, actualmente existen fabricantes de tarjetas de PVC asequibles que pueden integrar esta forma de identificación mediante radio frecuencia RFID.

Los empresarios de gimnasios, parkings o trasteros de alquiler pueden usar este tipo de tarjetas para prevenir accesos no autorizados a sus instalaciones.

También pueden ser muy útiles para el control de accesos y control de horarios en los centros de trabajo. En este sentido, pueden ser la solución para cumplir con la actual normativa que obliga a los empresarios a llevar el registro de las jornadas laborales de sus trabajadores.

lector RFID

Protege tu tarjeta RFID de lecturas no deseadas

Las tarjetas u otros dispositivos que usen la tecnología RFID pueden contener información confidencial que necesitamos proteger. A veces, la información no está encriptada y cualquiera que tenga un lector RFID podría acceder a ella a distancia, sin que ni siquiera lleguemos a enterarnos.

Como no es necesario el contacto con la tarjeta o chip, alguien puede leer esa información con un lector sin nuestro consentimiento.

Existen diferentes formas de proteger esas lecturas no autorizadas. En el mercado han aparecido en los últimos años diferentes tipos de fundas individuales, que aíslan las tarjetas de una en una, y carteras y billeteras de diferentes estilos que también evitan los intentos de lecturas no legítimos.

La ventaja que tienen las fundas individuales, que pueden ser flexibles o rígidas, es que podemos utilizar nuestra cartera normal y tener protegidas solo las tarjetas que nos interesa.

Con las carteras o bolsos, están protegidos todos los elementos, que se encuentren dentro, usen RFID o no.

El problema es que, a veces, la estética y el tamaño no son muy adecuados, aunque cada vez hay más marcas que fabrican complementos con bloqueo RFID adaptados a las tendencias de moda y a las necesidades reales de los usuarios

En definitiva, estamos ante una tecnología muy útil que tiene un amplio campo de aplicación. Pero también, como ocurre con otras tecnologías, es un nuevo filón para aquellos que quieren robar nuestra información o que se aprovechan de la tecnología para cometer delitos.

Por eso es importante utilizar las medidas preventivas que están a nuestro alcance, sobre todo cuando son fáciles y baratas de conseguir, como hemos visto en este artículo.