Tarjetas PVC con código QR y de barras
Cada tarjeta con su QR, código de barras o numeración únicos, generados desde tu base de datos. Perfectas para carnés de socio, bibliotecas y programas de puntos.

- Formato
- CR-80 · 86×54×0,76 mm
- Códigos
- QR, EAN-13, Code 128, Code 39
- Datos variables
- Nombre, número, foto, QR por tarjeta
- Origen de datos
- CSV / Excel
- Pedido mínimo
- 1 unidad
- Plazo
- 24/48h desde la aprobación del arte
¿Cada tarjeta puede llevar un QR distinto?
Sí. Generamos un QR único por tarjeta desde tu fichero: URL personalizada, número de socio o token de tu software.
¿Cómo os paso los datos?
Con un CSV o Excel con una fila por tarjeta. Te enviamos una plantilla y validamos los datos antes de imprimir.
¿QR o código de barras: qué elijo?
Lo marca el aparato que va a leer la tarjeta. El QR lo lee cualquier móvil sin app y admite URLs; el Code 128 es el estándar de barras que suele esperar el software de socios y bibliotecas. Dinos qué programa usáis y acertamos.
¿De qué tamaño tiene que ir el código?
Un QR no baja de 15 × 15 mm en una tarjeta CR-80 y un Code 128 de 8 mm de alto. Además necesita zona de silencio (margen limpio alrededor) y contraste: código oscuro sobre fondo claro, nunca al revés.
¿Puedo llevar QR y chip en la misma tarjeta?
Sí. Es habitual que el usuario entre por el torno con el chip RFID y que el comercial escanee el QR con el móvil. La misma tarjeta sirve para las dos cosas.
Todo sobre las tarjetas de PVC con código QR y de barras
Qué es una tarjeta PVC con código QR o de barras
Es una tarjeta de PVC en la que cada unidad lleva impreso un código distinto —un QR, un código de barras o un número— generado desde tu base de datos. No es la misma tarjeta repetida: es una tirada de datos variables en la que ninguna tarjeta es igual a otra.
Eso es lo que convierte un trozo de plástico en un identificador. El código apunta a un registro concreto de tu sistema, así que la tarjeta sirve para acumular puntos, dar acceso, validar una entrada o localizar la ficha de un socio en un segundo.
Frente a un chip, tiene dos ventajas grandes: se lee con cualquier móvil o con un escáner de 30 euros, y no encarece la tarjeta prácticamente nada. La contrapartida es que un código impreso se puede fotografiar y copiar, así que no sirve para controlar el acceso a una zona sensible.
QR, EAN-13 o Code 128: qué simbología elegir
La simbología la marca el aparato que va a leer la tarjeta, no el diseño. Elegir la equivocada es el error más caro de este tipo de pedido, porque la tarjeta sale perfecta y aun así no la lee nadie.
- Código QR. Lo lee cualquier móvil sin app. Ideal si el usuario tiene que escanear él mismo, si el código debe abrir una URL, o para check-in en eventos. Admite mucha más información que un código de barras.
- Code 128. El estándar de barras para uso interno: alfanumérico, compacto y muy fiable. Es el que suele pedir el software de gestión de socios, bibliotecas y almacenes.
- EAN-13. Solo si tu sistema es un TPV de comercio que espera el formato de producto de retail. Es de longitud fija (13 dígitos) y no admite letras.
- Numeración impresa a secas. A menudo es lo único que hace falta, y siempre conviene añadirla junto al código: si el escáner falla, el operador teclea el número y sale del paso.
Si no sabes cuál necesitas, dinos qué programa vais a usar para leerlas. Con el nombre del software basta para acertar.
De tu Excel a cada tarjeta: cómo funcionan los datos variables
El proceso es más sencillo de lo que parece y lo único que necesitamos de ti es un CSV o un Excel con una fila por tarjeta. Nosotros nos encargamos del resto.
- Nos envías el fichero. Una columna con el dato que va codificado (número de socio, código de barras, URL) y las columnas de lo que quieras imprimir en texto: nombre, fecha de alta, categoría.
- Lo revisamos antes de imprimir. Buscamos duplicados, longitudes que no cuadran con la simbología elegida y caracteres que el código no admite. Este paso es el que evita tener que repetir la tirada entera.
- Te mandamos prueba digital con las tres primeras y las tres últimas tarjetas de la serie, para que compruebes que la correspondencia es correcta de punta a punta.
- Fabricamos y verificamos. Las tarjetas se leen en fábrica con escáner antes de empaquetar.
Si no tienes fichero y lo que quieres es una numeración correlativa sencilla —del 1 al 500, con un prefijo— basta con que lo digas: la generamos nosotros.
Tamaño, contraste y zona de silencio: que se lea siempre
Un código impreso demasiado pequeño o sobre un fondo equivocado falla de forma intermitente, que es la peor manera de fallar. Estas son las tres reglas que aplicamos en todos los artes, y que conviene respetar si el diseño lo traes tú:
- Tamaño mínimo. Un QR no baja de 15 × 15 mm en una tarjeta CR-80; un Code 128, de 8 mm de alto. Por debajo de ahí, un escáner de gama media empieza a dudar.
- Contraste. Código oscuro sobre fondo claro, siempre. El caso que más nos llega es el QR blanco sobre tarjeta negra: queda muy bien y no lo lee ni la mitad de los lectores. Si el diseño es oscuro, reservamos un recuadro claro para el código.
- Zona de silencio. Un margen limpio alrededor del código, sin texto ni gráficos: 4 módulos en un QR, 2,5 mm en un código de barras. Es el error más común y el más fácil de evitar.
Y una recomendación de acabado: para tarjetas que se escanean muchas veces al día, laminado mate. El brillo produce reflejos justo encima del código y ralentiza la lectura en mostrador.
Para qué se usan y qué otras tecnologías puedes combinar
Los cuatro usos que más fabricamos, por si te ayudan a encajar tu caso:
- Carnets de socio y abonados. Gimnasios, clubes deportivos y asociaciones: el código identifica al socio en recepción sin buscar por apellido.
- Bibliotecas y centros de estudio. Code 128 enlazado a la ficha del lector, que es lo que esperan casi todos los programas de gestión bibliotecaria.
- Programas de puntos y fidelización. El comercio escanea la tarjeta en el TPV y acumula sin dar de alta nada.
- Acreditaciones y check-in de eventos. QR que valida la entrada desde el móvil del personal de acceso.
Se puede combinar con casi todo: la misma tarjeta puede llevar QR impreso y chip RFID, para que el usuario entre por el torno con el chip y el comercial la escanee con el móvil. Mira tarjetas RFID y MIFARE si necesitas las dos cosas, o tarjetas identificativas y carnets si además lleva foto del titular.
Mínimo 1 unidad y entrega en 24/48h en la versión impresa. Presupuesto cerrado en menos de 24 horas laborables.
Tarjetas con QR variable para toda España
Clubes, bibliotecas, gimnasios y comercios de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Murcia, Bilbao, Alicante, Córdoba, Valladolid, Vigo, Gijón, Granada, A Coruña, Palma de Mallorca, Las Palmas, Santander, Pamplona y Toledo usan nuestras tarjetas con QR y código de barras variable. Producción en Ciempozuelos (Madrid) y envío urgente a cualquier punto de España.
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