PVC o cartón: por qué importa el material
Una tarjeta de cartón transmite lo mismo que dura: poco. El PVC en formato CR-80, el mismo de una tarjeta bancaria, aguanta años en la cartera, no se dobla ni destiñe, y coloca tu marca al lado de las tarjetas que el cliente más valora. El sobrecoste por unidad es mínimo frente al impacto en percepción de marca.
Qué tecnología elegir para acumular puntos
Si tu TPV escanea códigos, un código de barras o QR variable por cliente es la opción más económica y rápida de implantar. Si quieres pasar la tarjeta por un lector, la banda magnética sigue siendo imbatible en coste. Y si buscas experiencia premium sin contacto, el chip RFID acerca tu programa al gesto de pagar con tarjeta.
El diseño que funciona
Los programas con mejores resultados comparten tres rasgos: el logo protagoniza una sola cara, el reverso lleva las condiciones y el QR, y el acabado (mate o brillo) es coherente con la marca. Para clientes VIP, una versión negra o metalizada del mismo diseño multiplica la sensación de estatus con la misma mecánica de puntos.
Empezar con pocas unidades
No necesitas 5.000 tarjetas para probar: nuestra tirada mínima de 1 unidad permite validar el programa en un local antes de extenderlo. Guardamos tu arte final para que la reposición sea inmediata.
Presupuesto y prueba digital en menos de 24 horas laborables.